miércoles, 26 de octubre de 2016

Sofía Zúñiga y Roberta Tommasi

Museo Memoria y Tolerancia

Hace unas semanas, Centro nos llevó de visita al Museo de Memoria y Tolerancia. Nos fuimos todos los alumnos de segundo semestre juntos en camión. Salimos de Centro a las 9 de la mañana y regresamos como a las 2:30 de la tarde. Fue una actividad interesante, el museo nos gustó mucho. Primero nos dieron una conferencia a cerca de la tolerancia y nos explicaron un poco de lo que trataba el museo, luego hicimos una visita guiada en la que nos iban explicando todo con detalle.

El museo está dividido en dos partes, la de Memoria y la de Tolerancia. En la parte de memoria se exponen distintos homicidios que han sucedido a lo largo de la historia, eventos que van desde la segunda guerra mundial, hasta problemas actuales que hay en el mundo. En sí el museo está muy completo, la verdad nos sorprendió, la forma que tiene de exponer cada homicidio es muy buena, llama la atención, está ordenada y fácil de entender. El recorrido tiene varias paradas en las que te ponen videos que te ayudan a entender mejor, y hasta algunas actividades donde interactúas con el guía, comentando del tema y contestando preguntas.

La segunda parte del museo es la de Tolerancia, empieza con el memorial de los niños de Jan Hendrix, que quiere representar a cada uno de los dos millones de niños que murieron por causa de los conflictos que abarca el museo. Después el recorrido trata a cerca de razones de discriminación, de la violencia, de la diversidad y la inclusión, de los derechos de las personas y además, trata temas específicos de nuestro país.

En general el museo es muy completo, trata cada tema con detalle, y la verdad las instalaciones nos sorprendieron. Al final lo que nos quedamos de la visita es una reflexión a cerca de la tolerancia en la actualidad. El museo nos hace darnos cuenta de que sigue habiendo problemas graves de discriminación en el mundo y una gran parte suceden en el país. Uno puede creer que ya no hay homicidios, que ya se aceptan mucho más las diferencias de las personas pero la verdad es que esa todavía no es la realidad y que la historia se sigue repitiendo, parece que no hemos aprendido nada. La tolerancia, no solo debe ser un deber moral, sino una exigencia política; es una virtud que hace posible la paz y consiste en la armonía que hay en la diferencia. La tolerancia contribuye a sustituir la cultura de guerra por la de la paz.



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