Armanda, Lucía, Aris, Marie
Asaltos y robos en la Ciudad de México
El asalto es uno de los delitos más comunes que se cometen en
la Ciudad de México, y se caracteriza por la violencia que se ejerce contra las
personas a las cuales se encuentra dirigido, y la mayoría de las veces está
motivado por el fin de obtener bienes ilegalmente.
México ocupa el primer lugar mundial en robos con violencia,
de acuerdo con un estudio que realizó la empresa de seguridad privada Grupo
Multisistemas de Seguridad Industrial. Según el informe, en 67 de cada 100
asaltos se utilizaron armas de fuego, junto con armas punzocortantes, y en 2.3%
de los casos, armamento falso. Uno de los factores que incide en el crecimiento
de la delincuencia en México es la falta de educación, que se inculca en la familia y en las autoridades, quienes
carecen de credibilidad en sus tres órdenes de gobierno. Esto
provoca que no sean respetadas y que los ciudadanos no tengan a quien recurrir.
Hoy en día, en esta ciudad, un asalto puede suceder
en cualquier momento, a cualquier persona, ya sea de día o de noche, en una
calle muy frecuentada o en una esquina sola, en un auto, un camión o simplemente
caminando. Los asaltantes pueden o no elegir a sus víctimas
según el tipo de vehículo que sea, el número de personas, su género y la edad; sin
embargo, lo hacen también al azar.
Con la amenaza a mano armada, la persona tiene que dar todo
lo material para salvar su vida, de lo contrario, podría arriesgarla.
Estas prácticas violentas dejan un trauma en las víctimas, ya que viven con el
miedo de que vuelva a pasar.
¿Qué hacer contra estos actos bárbaros, cómo hacer para
disminuir las cifras de la inseguridad en la ciudad? El problema no es tan
fácil de solucionar pero podríamos prevenirlo si se controlara la entrada de
armas al país y se aumentaran los dispositivos de seguridad, agregando cámaras y aumentando la presencia de la policía en la ciudad, así como que cada
ciudadano -como acto de prevención a un asalto- no llevara objetos de
valor y escondiera el dinero en una parte de su ropa, llevando una cartera adicional con unos billetes y tarjetas de crédito apócrifos.
Hemos llegado a situaciones extremas en el país, donde se
llevan a cabo, de forma rutinaria, secuestros, corrupción, homicidios,
violaciones, lesiones importantes, robos con violencia, extorsión telefónica,
narcotráfico, ciberdelitos, etc. Es común conocer a personas que han sido
secuestradas o alguno de cuyos familiares lo ha sido.
Es una pena que hoy en día lo veamos como algo normal, le
damos muy poca importancia cuando en realidad es un problema muy grave. Estamos
tan acostumbrados a ver violencia y a escuchar de ella, que ya no nos
sorprende cuando alguien ha pasado por
una situación similar.
También es importante saber a qué tipo de autoridades
podemos recurrir en casos de emergencia y cómo hacerlo. Por ejemplo, en el 2013,
la Secretaría de Seguridad Pública lanzó una aplicación llamada “Mi policía”, para smartphones, mediante la cual
una persona puede contactar a una o varias patrullas que estén en la zona, para
reportar algún incidente o sospecha de que uno esté sucediendo, y en cuestión de
tres o cuatro minutos llega la policía para verificar
que todo esté bien.
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