Ana Hernández Villalobos
¿Cómo y por qué un grupo social dado se representa de determinada manera?
El Laberinto de la Soledad es un conjunto de ensayos escritos por Octavio Paz. La integridad de la obra pretende analizar al mexicano, de una forma generalizada, con la objetiva mentalidad filosófica del autor, quien es mexicano de origen. Paz nació en la ciudad de México en 1914, pero al ser uno de los escritores más aclamados del siglo XX, viajó e incluso vivió en Estados Unidos un par de años. Por esta razón, Paz pretende analizar a los mexicanos y compararlos y agruparlos en uno o varios grupos sociales dentro de cada ensayo, y dentro de toda la obra en general. En el ensayo titulado Todos Santos, Día de Muertos, se puede percibir una representación clara de los mexicanos como seres herméticos y enmascarados, por lo cual este análisis pretende contestar a la pregunta ¿cómo y por qué un grupo social dado se representa de determinada manera?
En la primera mitad de Todos Santos, Día de Muertos, Paz narra sobre los festejos mexicanos, sus propósitos, sus orígenes, sus resultados y la verdadera razón por la cual son tan necesarios para el mexicano. Octavio Paz introduce al mexicano como grupo bajo las palabras “el solitario mexicano” (51). Explica cómo, durante todo el año, vive con apatía, vive una vida que no es suya, y por eso también muere una muerte que no es suya. Explica cómo el mexicano, con su desinterés profundo general en la vida, vive con miedo, vive sin emoción, y vive sin expresarse. Se pone una máscara durante todo el año, para ocultar sus verdaderos gustos y sentimientos, y así integrarse mejor dentro de una sociedad creada por todos los mexicanos en conjunto, pero ese contexto socio-cultural que han creado requiere que todos deban usar una máscara en el día a día. La máscara mantiene a cada quien en su lugar correspondiente en cuanto a estatus social, y mantiene creencias e imágenes de respeto y de autoridad en orden, pero también crea un muro alrededor de cada mexicano, volviéndolo solitario, pues lo impide expresarse de las maneras que le placen por no siempre ser de acuerdo al contexto socio-cultural que los mexicanos han establecido inconscientemente.
Debido a la soledad del mexicano, la cual adquiere a través de la máscara que la sociedad lo obliga a adoptar, el mexicano requiere de los festejos y celebraciones que llevamos a cabo con tanta frecuencia a través del año, sea cual sea la magnitud del motivo. Paz argumenta que el hecho de gastar y dejarse llevar por los impulsos golosos y hasta lujuriosos y violentos es positivo en ocasiones espontaneas y de duración corta porque permite a los mexicanos, tan cerrados y solitarios, sacar su verdadera cara y coexistir mejor durante las épocas sin festejos. Pero Paz describe las fiestas mexicanas como ocurrencias llenas de enojo violento; el argumenta que “la violencia de nuestros festejos muestra hasta qué punto nuestro hermetismo nos cierra vías de comunicación con el mundo” (58), y aun así cuestiona si en dichas fiestas los mexicanos “¿se olvidan de sí mismos, muestran su verdadero rostro?” (53). La representación del mexicano como un ser hermético que tiene una necesidad quintaesenciar de salir de su propio disfraz durante esos festejos en los que el orden gobierna y el paradigma socio-cultural establecido que le aplica todos los días es inexistente es clara en Todos Santos, Día de Muertos.
Tras analizar al mexicano solitario y hermético y su comportamiento y tendencias suicidas de romper su máscara en situaciones de fiestas, Paz también comprara al mexicano con otro grupo: los europeos. La comparación con los europeos y la representación que les da en este ensayo es bastante contraria a la del mexicano, y se puede decir que la comparación se utiliza para enfatizar la filosofía y la teoría que Paz tiene sobre el mexicano hermético que se desenmascara en las fiestas. Para empezar, el autor no falló en mencionar que los europeos tienen un espíritu mucho menos fiestero que el mexicano como resultado de la mejor economía de aquellos países, de los cuales la población no requiere de tantas fiestas, ya que no viven abrumados por su propio paradigma socio-cultural. Pero también se puede ver como una explicación al porque Paz opina que cuando “el mexicano… de pronto estalla… No somos francos, pero nuestra sinceridad puede llegar a horrorizar a un europeo” (58). Octavio Paz no cree que el europeo tenga esa necesidad de explotar y desenmascararse porque no vive una vida que no es suya, bajo una máscara que esconde su verdadero rostro, a diferencia del mexicano.
En conclusión, el ensayo Todos Santos, Día de Muertos de la obra El Laberinto de la Soledad, escrito por Octavio Paz retrata al mexicano como un conjunto, un ser hermético y solitario que necesita gritar “por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año” (51), porque así percibe a los mexicanos.
Fuentes
Paz, Octavio. "Todos Santos, Día De Muertos." El Laberinto De La Soledad. 3ra ed. México: Fondo De Cultura Económica, 1999. 51-71. Impreso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario