lunes, 3 de octubre de 2016

Jimena Prado Torres 
María de Lourdes Curioca


Tolerancia activa

La tolerancia, según el contexto en que solemos utilizar la palabra normalmente, significa aguantar o soportar. La vista al Museo de Memoria y Tolerancia la comenzamos con una plática introductoria que rápidamente transformó nuestros prejuicios respecto de lo que sería la visita misma. Nos hablaron de varios conceptos y sucesos que vemos como normales y definitivos en nuestra vida pero que en realidad son parte de nuestra construcción social y no sólo son perjudiciales, sino que hasta la fecha no habíamos reparado en el profundo giro que necesitamos hacer como sociedad y como humanidad.

Simplemente con cambiar la definición de tolerancia a: la armonía de las diferencias que involucra respeto, aceptación y diversidad la actitud pasiva de aguantar y soportar, se transforma en un interés por el prójimo que resulta en olvidar prejuicios y darnos la oportunidad de conocer lo que es distinto a nosotros.

Nos parece muy acertada la curaduría de la exposición temporal, puesto que comienza con la sección de Memoria, con el Holocausto, que es el caso de genocidio más conocido para nosotros; posteriormente expone de manera más breve los otros 6 casos que nos sorprendieron mucho, por la diferencia de lugares y sociedades en las que han sucedido, desde los países más avanzados en la modernidad y educación, hasta las tribus de Ruanda o los obreros de Camboya. La segunda sección se basa en la Tolerancia lo cual es esencial para recuperar los ánimos y la esperanza después de recordar las atrocidades que ha cometido la humanidad. Es primordial el enfoque que le dan a los casos de discriminación en nuestro país, en las redes sociales que todos utilizamos, así como a historias cotidianas con las que todos estamos en contacto. Esto nos habla directamente a cada uno de nosotros, haciéndonos protagonistas de este escenario en lugar de observadores de un museo. Es esencial que reconozcamos que somos parte de los problemas que aquejan y dañan a nuestro país y que entendamos las acciones que podemos adoptar para cambiar nuestra cultura.

Un aspecto importante que comprendimos fue la definición de cultura: las distintas formas de convivir en un grupo de seres humanos. Esto nos deja claro que nadie es más culto o inculto, sólo somos diferentes. También es importante saber que la cultura se transmite de generación en generación pero no por eso es definitiva; nos toca a cada uno transformar los aspectos negativos que creemos que son parte inherente de nuestra cultura.


Creemos que el museo tiene una estructura increíble que realmente transmite un mensaje muy directo a quienes lo visitan y que no es dirigido para un sector en particular, sino que todos los seres humanos debemos adoptar la tolerancia a nuestras culturas y de la misma manera, no olvidar el pasado para de esta manera reconocer nuestros errores y poder trabajar a partir de ellos como parte de la comunidad Centro, así como en nuestras vidas personales y en nuestro país.

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