domingo, 9 de octubre de 2016

Arquitectura

Aris Carballo Arellano
2-octubre-2016

Javier Senosiain

Arquitectura Orgánica

La arquitectura orgánica es la fusión del paisaje y la arquitectura, la armonía del hábitat natural y el hábitat del hombre.
Los diseños, en este tipo de arquitectura, se planean tomando en cuenta lo que hay en el terreno, es decir; valles, crestas y desniveles naturales, entre otros. No es como la arquitectura común que antes que cualquier cosa lo que se hace es aplanar el terreno y sobre eso comenzar a construir, sino que trabajan en conjunto el terreno natural y la estructura que se encontrará dentro, sobre y fuera de él.
Javier Senosiain es un arquitecto mexicano, se dedica a diseñar arquitectura orgánica. Algunas de sus obras: la casa orgánica, casa flor y el Kiss en Naucalpan; la serpiente en CDMX; la casa del árbol en Celaya; y Nautilus en Estado de México, entre otros. Me interesó mucho tratar este tema y específicamente a este arquitecto, principalmente porque es mexicano y también porque admiro su trabajo ya que me parece bastante complicado lograr estos diseños. Me llama mucho la atención la manera en que utiliza los recursos que el mismo terreno le ofrece, adapta perfectamente las entradas de luz, la estructura con las áreas verdes, entre muchas cosas más. Cada trazo en sus diseños arquitectónicos orgánicos tienen una razón de ser. Por ejemplo, en su diseño de la casa orgánica representa los brazos de la madre cobijando al hijo en una estructura con forma de curva. También, menciona que al diseñar esa casa pensó en cómo el hombre (a principio de la historia) se adaptaba a la naturaleza y a los recursos que la misma le ofrecía para vivir. Sus diseños tienen la ideología de la naturaleza, la madre y el hijo: la madre es la naturaleza y el hijo el hombre.
El hombre se vio en la necesidad de inventar la arquitectura en el momento que dejó de ser nómada y tuvo la necesidad de instalarse en un lugar donde vivir y refugiarse. Fue ahí donde comenzaron a habitar las cuevas, éstas fueron las mismas en las que el arquitecto Javier Senosiain se inspiró para crear este tipo de habitaciones. Si analizamos la estructura de la casa orgánica, podremos darnos cuenta que las habitaciones tienen la forma de las cuevas, con ventanas que funcionan como iluminación natural y (a comparación de las cuevas antiguas) cuenta con tecnología y luz artificial, entre otras cosas pero finalmente parte de la misma idea de habitar lo que ya existe, lo que ya nos dio la naturaleza de alguna manera y no derribar lo que tenemos para construir en ese terreno sino cuidar el medio ambiente, dejar las áreas verdes (que le dan una visión estética y amable al lugar), sacarle provecho al terreno para "destruir" lo menos posible. Es mejor fusionar la naturaleza con la arquitectura y así cuidamos el medio ambiente, evitamos deforestación y en lo personal se ve diferente, estético, novedoso, moderno y luce más, tanto el terreno como el diseño. Es de cierta forma arquitectura ecológica sin embargo, no podría definirse como tal porque no cumple con otras características y requisitos que la arquitectura ecológica exige. Es un proceso difícil porque un arquitecto, al apanar el terreno, puede hacer lo que quiera porque no tiene ningún "obstáculo" para instalar cosas pero al momento de encontrarse con un terreno a desnivel hay que tomar en cuenta esos desniveles para diseñar y se "complica" un poco más la obra, instalar cables de luz, tuberías, en fin muchas cosas que se convierten en un dilema a la hora de tener este tipo de terrenos y que Javier Senosiain logra perfectamente en sus obras. Es un arquitecto mundialmente reconocido ya que trabaja con las áreas verdes y hace que sigan el ritmo natural de los movimientos del hombre. 

lunes, 3 de octubre de 2016

Alexa Pérez Díaz




Huevos al gusto



Desperté. abrí los ojos con lentitud, un desasosiego penetro en mi , brinque exaltada  mientras rápidamente volteaba hacia todas las direcciones posibles para lograr ver en qué estación del tren me encontraba.  ¡mala mi suerte! -pensé, el tren ya se había pasado por mucho del destino deseado; últimamente siempre me pasa, he desarrollo esa habilidad incontrolable de caer rendida en todos lados, sueño en el tren, sueño en la fila del banco, sueño en el baño, incluso sueño en esa pequeña distancia que llega a formarse entre la señorita de la caja y yo mientras espero el poder pagar mi latte, ese café con peculiar sabor a la rutina de todos los días . Caigo rendida en todos lados, excepto en mi propio lecho , esas agradables cobijas en donde debería descansar.
Esos pequeños sueños , siestas repentinas, acabarán conmigo poco poco, con esa lentitud tormentosa y prácticamente inigualable a la de cualquier otro acontecimiento que venga a mi mente para poder describir. Lo único que se me ocurre es el poder compararme con mi  desagradable desayuno, habitual , inmutable, adherido a mi rutina… Esos aque suelo desayunar hacen equivalencia a está sensación de no poder descansar.
Pues bien, aunque tal vez no sea de interés se los describiré. Primero abro el refrigerador.  Al igual que todas las mañanas hago una minuciosa inspección para intentar encontrar algo diferente a esos huevos habituales y hago la misma expresión de sorpresa al notar que lo único que logre encontrar, fue esté alimento tan blanco o en algunas ocasiones tan rosa como duraznos. Ni siquiera sé por qué sigo haciendo esto, soy la única habitante de este departamento  evidentemente si yo no adhiero algo diferente a mi cocina o a mi refrigerador nadie más lo hará, soy la única, a excepción de mi pez, el pequeño y dorado Maní. ¡Qué amor! ¡Qué maravillosa criatura! solo nada, solo mueve su pequeña aleta; de aquí a allá, de aquí a allá,  tan frágil, tan feliz, tan misterioso.
Al encontrarme con la ingrata no sorpresa  de que solo hay huevos como siempre, los saco con decepción, vaya … Los he cocinado de todas las maneras posibles, tibios, estrellados, revueltos, hervidos, aun sigo sin entender como es que este mismo alimento logra tener tantas texturas y sabores diferentes.

Los retiro del Refrigerador y viene a mi mente un pequeño motín, una pequeña revolución la cual es ocasionada por la duda de no saber de qué forma cocinarlos;
Aun pareciendo un alimento tan simple, logra ocasionar en mi esa angustia de tomar una, aunque sencilla, pero importante decisión la cual repercutirá en el resto de mi día.
Logro decidir de qué forma cocinarlos, en este caso les ejemplificare el huevo hervido.
Así me siento, como un huevo Hervido. Al cocinarlo ignoro si esté ya venía fecundado, si en el se encontraba un pequeño ser al cual yo cruelmente asesinare, con una muerte tormentosa, lenta, silenciosa. Sí estoy segura que a pesar de que el huevo viniese engendrado, el ser no sentiría nada, sin embargo así es como lo imagino cada mañana.
Busco una hoya, enciendo la estufa, pongo a hervir el agua. Rápidamente agarro mi huevo y lo sumerjo en su lenta y segura destrucción, este pudo haber sido un pequeño y grandioso ser vivo, sin embargo lentamente empiezo a destruir todas sus posibilidades , su interior empieza a endurecer hasta acabar con su núcleo.
Así me encuentro yo, estoy en una cocción constante debido a la no ruptura de mi cotidianidad, lo peor es que logro darme cuenta y aun sigo en el mismo entorno.
Este ser vivo fallido, pasa  a ser una fuente de nutrientes para mi confuso ser.
Creo que empiezo a sonar muy abrumadora y esté no es el punto aquí.
Saco mi huevo cuidadosamente de la hoya, lo coloco en un plato, cualquier recipiente que pueda ser útil, si no fuera tan pulcra incluso lo colocaría sobre ese trapo mojado que siempre se encuentra en la esquina de la estufa.
Le quito el cascaron lentamente, el cual ya está fraccionado, retiro cada una de sus partes tan minuciosamente, como si debajo de esas delicadezas se encontrara alguna respuesta a mi aparente falta de sueños, a mi evidente rutina. No encuentro nada.
Resignada, lo como.  Pero no de una forma caprichosa o desagradable. Disfruto el sabor, el olor, me nutre, me revive, pero aun  así siento que falta algo.
Termino de desayunar, me doy cuenta que me gusta, así es cómo personifico mi sentir, a pesar de todos los pensamientos que aparecen en el transcurso de la
preparación de mi desayuno, el resultado me gusta y lo disfruto. Pero sigue presente ese pequeño huequito  el cuál no permite dormir.
Transcurre mi día, como siempre caigo rendida en todo lados, en el aparador, la oficina, la mesa, el baño. Vuelo, imagino, lloro, cuestiono  …  Llego a mi casa, me  meto en mis enredones; ese pequeño huequito no me deja dormir.
Roberta Tommasi y Sofía Zúñiga
Historia de la imprenta
La imprenta, es un método destinado a reproducir textos o imágenes sobre papel, u otros materiales, aplicando tinta, y transfiriéndola al otro material a través de la presión.  
Los chinos, fueron los primeros en crear un sistema de impresión, se reproducían dibujos y textos con la ayuda de caracteres tallados en tablas de madera, a esto se le llama xilografía. Pero fue en el año 1040, cuando Pi Cheng, crea un modo de impresión más rápido y flexible. Pi Cheng, creó signos que correspondían a palabras completas, los cuales ayudaron a completar las palabras que faltaban en la escritura china.  Después, inventó un sistema de composición tipográfica, los signos que creó, se realizaban con arcilla sobre moldes en negativo y posteriormente se cocían. Una vez terminados se unían sobre un marco metálico componiendo frases, unidos con masa adhesiva, y luego se hacía a la impresión.
Sin embargo, es a Johannes Gutenberg a quien se le atribuye la invención de la imprenta en 1450, y lo primero que imprimió fue un ejemplar de la Biblia, en ese entonces conocida como “La Biblia de Gutenberg’’. Además creó  ‘’tipos’’ los cuales son moldes de letras en plomo fundido, al conjunto de estos, se le llama tipografía.
Después de su muerte, el invento se extendió a lo largo de todo Europa, y permaneció hasta principios del siglo XX. Este invento, contribuyó a la difusión de los libros. La cultura hizo posible que hoy tengamos libre acceso a todo tipo de información.

En 1904, llega la litografía, que es una técnica de impresión que consiste en reproducir lo que antes fue grabado o dibujado en una piedra caliza. Se basa en el principio de rechazo que se produce entre el agua y la grasa cuando entran en contacto. Al rechazar el agua la tinta grasa, ésta no se va a imprimir.

Después de la litografía, el mundo de la impresión llega a su punto máximo con el desarrollo de la impresión offset, la cual se utiliza en la actualidad. La impresión Offset es un método que consiste en aplicar tinta, principalmente oleosa, sobre una plancha de metal. Esta imprenta se dio a través de dos inventores. en 1875, por Robert Barclay, el cual desarrollo una version de impresion para metales y en 1903, por Ira Washington, para impresión sobre papel.

Su funcionamiento es muy parecido al de la litografía: La plancha se moja con agua o con una solución polar para así poder repeler la tinta en las zonas donde no aparece imagen (zona hidrófila), el resto de la plancha toma la tinta de las zonas donde se encuentra un compuesto apolar (oleófilo) para poder imprimir el grabado; la diferencia con la litografía es que la imagen o texto se pasan a la superficie no de forma directa sino a través de un cilindro.

Ana Hernández Villalobos

¿Cómo y por qué un grupo social dado se representa de determinada manera?
El Laberinto de la Soledad es un conjunto de ensayos escritos por Octavio Paz. La integridad de la obra pretende analizar al mexicano, de una forma generalizada,  con la objetiva mentalidad filosófica del autor, quien es mexicano de origen. Paz nació en la ciudad de México en 1914, pero al ser uno de los escritores más aclamados del siglo XX, viajó e incluso vivió en Estados Unidos un par de años. Por esta razón, Paz pretende analizar a los mexicanos y compararlos y agruparlos en uno o varios grupos sociales dentro de cada ensayo, y dentro de toda la obra en general. En el ensayo titulado Todos Santos, Día de Muertos, se puede percibir una representación clara de los mexicanos como seres herméticos y enmascarados, por lo cual este análisis pretende contestar a la pregunta ¿cómo y por qué un grupo social dado se representa de determinada manera?
En la primera mitad de Todos Santos, Día de Muertos, Paz narra sobre los festejos mexicanos, sus propósitos, sus orígenes, sus resultados y la verdadera razón por la cual son tan necesarios para el mexicano. Octavio Paz introduce al mexicano como grupo bajo las palabras “el solitario mexicano” (51). Explica cómo, durante todo el año, vive con apatía, vive una vida que no es suya, y por eso también muere una muerte que no es suya. Explica cómo el mexicano, con su desinterés profundo general en la vida, vive con miedo, vive sin emoción, y vive sin expresarse. Se pone una máscara durante todo el año, para ocultar sus verdaderos gustos y sentimientos, y así integrarse mejor dentro de una sociedad creada por todos los mexicanos en conjunto, pero ese contexto socio-cultural que han creado requiere que todos deban usar una máscara en el día a día. La máscara mantiene a cada quien en su lugar correspondiente en cuanto a estatus social, y mantiene creencias e imágenes de respeto y de autoridad en orden, pero también crea un muro alrededor de cada mexicano, volviéndolo solitario, pues lo impide expresarse de las maneras que le placen por no siempre ser de acuerdo al contexto socio-cultural que los mexicanos han establecido inconscientemente. 
Debido a la soledad del mexicano, la cual adquiere a través de la máscara que la sociedad lo obliga a adoptar, el mexicano requiere de los festejos y celebraciones que llevamos a cabo con tanta frecuencia a través del año, sea cual sea la magnitud del motivo. Paz argumenta que el hecho de gastar y dejarse llevar por los impulsos golosos y hasta lujuriosos y violentos es positivo en ocasiones espontaneas y de duración corta porque permite a los mexicanos, tan cerrados y solitarios, sacar su verdadera cara y coexistir mejor durante las épocas sin festejos. Pero Paz describe las fiestas mexicanas como ocurrencias llenas de enojo violento; el argumenta que “la violencia de nuestros festejos muestra hasta qué punto nuestro hermetismo nos cierra vías de comunicación con el mundo” (58), y aun así cuestiona si en dichas fiestas los mexicanos “¿se olvidan de sí mismos, muestran su verdadero rostro?” (53). La representación del mexicano como un ser hermético que tiene una necesidad quintaesenciar de salir de su propio disfraz durante esos festejos en los que el orden gobierna y el paradigma socio-cultural establecido que le aplica todos los días es inexistente es clara en Todos Santos, Día de Muertos. 
Tras analizar al mexicano solitario y hermético y su comportamiento y tendencias suicidas de romper su máscara en situaciones de fiestas, Paz también comprara al mexicano con otro grupo: los europeos. La comparación con los europeos y la representación que les da en este ensayo es bastante contraria a la del mexicano, y se puede decir que la comparación se utiliza para enfatizar la filosofía y la teoría que Paz tiene sobre el mexicano hermético que se desenmascara en las fiestas. Para empezar, el autor no falló en mencionar que los europeos tienen un espíritu mucho menos fiestero que el mexicano como resultado de la mejor economía de aquellos países, de los cuales la población no requiere de tantas fiestas, ya que no viven abrumados por su propio paradigma socio-cultural. Pero también se puede ver como una explicación al porque Paz opina que cuando “el mexicano… de pronto estalla… No somos francos, pero nuestra sinceridad puede llegar a horrorizar a un europeo” (58).  Octavio Paz no cree que el europeo tenga esa necesidad de explotar y desenmascararse porque no vive una vida que no es suya, bajo una máscara que esconde su verdadero rostro, a diferencia del mexicano. 
En conclusión, el ensayo Todos Santos, Día de Muertos de la obra El Laberinto de la Soledad, escrito por Octavio Paz retrata al mexicano como un conjunto, un ser hermético y solitario que necesita gritar “por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año” (51), porque así percibe a los mexicanos. 


Fuentes
Paz, Octavio. "Todos Santos, Día De Muertos." El Laberinto De La Soledad. 3ra ed.  México: Fondo De Cultura Económica, 1999. 51-71. Impreso.

Ana Hernández Villalobos

El Palacio-Hospital de Asterión
No soy humano, pues rechazo ser tratado como tal. No tengo emociones y carezco de conciencia sobre lo que es correcto y ético y lo que no. Soy un prisionero dentro de este asilo que es mi hogar desde que tengo memoria. 
Conozco sus 196 puertas de cada uno de los 14 pisos. Cada puerta tiene su propia cerradura, tienen como propósito mantenerme encerrado dentro de este hospital, por la seguridad de los ciudadanos normales… es decir, aburridos e idiotas. Pero me subestiman los que plantaron esas cerraduras, pues basta con uno de los clavos que pretenden evitar la desintegración del marco de mi cama, para abrir todas y cada una de las 196 puertas. Lo que realmente me encierra no se puede ver ni tocar… no es algo que existe físicamente. Sólo hay una cosa que realmente me encierra: el otro Asterión. Él no nació como todos nacemos: no lo trajo una cigüeña y lo dejó en una cuna. El nació en mi cabeza, como una voz. Después, se convirtió en un fantasma que, sin que yo pudiera controlarlo, se apoderaba de mi cuerpo y me volvía otra persona. Era yo, pero con una personalidad alterna a la mía, pues el otro Asterión es como yo, pero opuesto a mí. Cuando el otro Asterión se apoderaba de mi cuerpo como lo hacen los fantasmas, me encerraba a mí, al verdadero Asterión, dentro de mi propia cabeza. Ahora, el otro Asterión tiene aún más fuerza, y ya no es sólo un fantasma invisible que se pasa de mi cráneo a mi cuerpo entero; adquiere forma física propia, masa propia. 
En las noches, cuando yo estoy en mi cama, con brazos y piernas amarrados a las esquinas como de costumbre para evitar ‘hacerme daño’, el otro Asterión se materializa sentado en la silla de la esquina. Me tortura con preguntas que intento reprimir desde que tengo memoria me martiriza con recuerdos de mi pasado que llevo eternidades deseando olvidar, y se burla de mí con el mismo humor negro, voz fría e insensible que yo utilizo con todo aquel que se me acerca. El otro Asterión es como ser golpeado por mi propio puño, y eso me paraliza de miedo, me encierra en un estado de vergüenza y me inhabilita toda función cerebral para pensar y detener tal tortura. El otro Asterión sí es una cerradura… una cerradura mental.
Antes de ser internado dentro de este palacio, yo intentaba deambular las calles como un humano corriente. Pero la gente oraba, huía al notar mi presencia, pues ya dije antes que no soy humano. Todos están equivocados. No comprenden que mi intención era purificar las calles de la ignorancia que las rige, la falta de cultura por la que estos humanos están ciegos. Yo tengo el poder de la visión y sé quiénes valen la pena de que permanezcan en el mundo y quiénes no. Pero lo único que conseguí fue la etiqueta de ‘psicópata’, y la sentencia en mi palacio-hospital “hasta dejar de ser peligroso hacia mí mismo y hacia los demás”, según ellos.
¡Ah! Ellos… Verán, al ser el único internado dentro de este palacio-hospital… o el único que no está en estado de vegetal por exceso de terapia electro convulsiva, la soledad se vuelve abrumador. Aun cuando estoy con el otro Asterión me siento solo, si es que eso tiene sentido. Por eso, los días que más me agradan de la vida en mi hogar, único, en esencia, son los martes. Los martes, un total de nueve humanos arrugados, mayoritariamente calvos pero con algo de pelo gris, panzones, con lentes, plumas y libretas llegan a mi hogar. Sus llaves se oyen desde kilómetros y sus pasos crean ecos que incrementan en intensidad conforme se acercan a mi puerta. Es muy interesante cuando vienen. Nunca me acuerdo cuál es su propósito aquí, en mi hogar. Llegan y me saludan de muy buena gana y son tan… sonrientes… que creo que intentan ser mis amigos, ganarse mi confianza. No me agradan; tampoco me desagradan. Creo que incluso disfruto de su compañía. Siempre me preguntan mi estado de ánimo, lo que pienso. En ocasiones, me han pedido que dibuje algunas cosas en específico; otras veces me han enseñado fotografías o imágenes. No entiendo nada, pero lo encuentro interesante y es una buena distracción. Al final me dan premios, lo mejor de la semana. A veces son circulitos blancos, a veces son unos pequeños óvalos, la mitad de un color, la mitad de otro. Incluso, me ponen una máscara y me hacen respirar un humo que huele muy… no recuerdo cómo huele el humo, o unos clavos largos que me insertan dentro de las líneas azul-aqua que recorren mis brazos. Lo genial de estos premios no es la apariencia de los mismos, o el sabor… es lo que me hacen. Cuando me dan esas cosas, logro sentir… emociones, sentimientos… me siento… ¿humano?… Algunas me hacen ser tan feliz, y otras me hacen llorar incontrolablemente. Otras simplemente no recuerdo qué me hacen, no sé la causa, y otras sólo me ayudan a dormir sin que el otro Asterión venga a torturarme. 
Uno de los nueve humanos una vez regresó sin el grupo a recoger la pluma que se le había olvidado dentro de mi habitación. Y me preguntó si alguna vez había sentido amor. El humano me contó que estaba enamorado, y yo no comprendí, pero me dijo que algún día yo sentiría amor y me liberarían de mi palacio-hospital. Ojalá un martes me den un premio que me haga sentir amor…


Armanda García
María Levy
Pablo Revilla

Miopía del Marketing

El término “Miopía” dentro del marketing se aplicó por primera vez en 1960 en un artículo publicado por Theodore Levitt. El economista y profesor define como miopía del marketing el que una empresa se concentre solamente en su producto y no le dé la debida importancia a  satisfacer las necesidades y deseos del consumidor
Miopía del Marketing en empresas

A pesar de que este término surgió hace más de cincuenta años y podría parecer que es algo que ya no existe. Hoy en día hay empresas que continúan cayendo en la miopía del marketing. Esta falla ocurre, principalmente, cuando las compañías están en su auge pues piensan que si ya están en la cima no hay nada que las derrumbe. Uno de los errores más grandes en el que puede caer una marca, es no definir correctamente su mercado. Cuando una empresa produce con el fin equivocado y sin percatarse del deseo o necesidad que intenta cubrir, en el futuro se enfrentará con problemas difíciles de resolver.
La miopía también ocurre cuando se hace el supuesto que tu mercado es eterno y estable. No porque un producto tenga un impacto y un comienzo sorprendente significa que siempre será así. En el mundo hay miles de empresas e industrias que están constantemente innovando y que en cualquier momento pueden crear algo que hará esa “gran innovación” obsoleta.
Es por eso que las empresas deben ubicarse en el mercado correcto, es fundamental observar el panorama completo y no enfocarse únicamente al producto. Por ejemplo, nadie desea comprar un termo, lo que desea el consumidor es algo para transportar agua de un lado a otro, el día que alguien cree un mejor producto para transportar agua, el negocio de termos estará en serios problemas. A menos que la misma empresa que produce termos se percate desde el principio que hay algo mejor que su producto y se convierta incluso en ese “alguien” que descubrió algo más eficiente, y entonces, en lugar de ser una empresa con problemas, será una empresa con mucha oportunidad de crecimiento.
La miopía del marketing ocurría hace cien años y continuará por mucho tiempo más, es muy difícil aprender a ver más allá y a estar constantemente un paso delante de la sociedad, pero es aún más difícil estar en el paso acertado, ya que puede que decidas ver el panorama completo pero no lo veas correctamente. Hay estudios que dicen que los mercadólogos son los profesionistas que más se equivocan, es muy difícil predecir hacia dónde va la sociedad, es esencial estar al tanto de lo que hace tu competencia y sobre todo de los cambios de los deseos de los clientes. Es primordial estar en constante mejora del producto pero con base a las necesidades y deseos del consumidor, no de la marca.

Ejemplo actual: Kinky Boots
La película de Kinky Boots es un caso real basado en la historia de una empresa familiar que fabricaba zapatos clásicos para hombre, el dueño de la empresa muere y posteriormente su hijo, Charlie, toma responsabilidad total de ésta.

Sí es cierto que todavía había personas que buscaban zapatos de la empresa familiar, pero ya no buscan el mismo tipo de zapatos que hace cincuenta años. Hay empresas que buscan diferenciadores para prevalecer en la industria zapatera. La empresa de Charlie se quedó atrás, no se dio cuenta que su empresa no es la única vendiendo  zapatos así que no buscó mejoría en su producto y continuó haciendo exactamente el mismo producto que la familia prefería sin darse cuenta que las preferencias del cliente no eran las mismas.
La empresa cae en la miopía del marketing cuando el padre de Charlie manda a hacer más zapatos de los que puede vender. El afirma que sus zapatos son la pieza más importante en el guardarropa de un hombre. En el momento que él piensa de esta manera no se da cuenta de lo que sus clientes realmente quieren, se enfoca en lo que a él le gusta y prefiere y supone que todos los hombres de Europa piensan igual que él. Debido a esto no se da cuenta del cambio por el que está pasando la sociedad y no nota que sus clientes realmente ya no desean lo que él está ofreciendo. Es por esto que comienza a tener más zapatos en las bodegas que en las tiendas y se ve obligado a considerar vender su tienda.
Sin embargo, hay una transición a un nuevo enfoque al mercado cuando Charlie descubre los zapatos sin vender que su papá guardaba en secreto. Debido a esto se ve obligado a despedir a quince personas, una de ellas se atreve a decirle que la caída de las ventas se debe a la falta de innovación y creatividad en la empresa, le menciona ejemplos de tiendas que han cambiado sus diseños y que están en la búsqueda de algo nuevo.

Después en un viaje a Londres, Charlie se encuentra con un travesti que está siendo atacado y como causa del disturbio, al travesti se le rompe un tacón.
Cuando Charlie está en el camerino con otras modelos travesti, observa que a una se le rompe un tacón y por el comentario que le hace ella, da a entender que no es la primera vez que le pasa.

Mientras el tiempo pasa Charlie conecta lo que le dijo su empleada con el problema de la modelo y se percata que es físicamente imposible que un tacón de mujer sostenga el peso de un hombre. Es por esto que decide hablar con Lola, la modelo, y preguntarle si ella cree que los travestis comprarían botas que tuvieran un tacón difícil de romper. A Lola le parece buena idea y le pide a Charlie trabajar a su lado para poder lograr cubrir el verdadero deseo de los travestis: “dos pies y medio de irresistible sexo tubular”.
Jimena Prado Torres 
María de Lourdes Curioca


Tolerancia activa

La tolerancia, según el contexto en que solemos utilizar la palabra normalmente, significa aguantar o soportar. La vista al Museo de Memoria y Tolerancia la comenzamos con una plática introductoria que rápidamente transformó nuestros prejuicios respecto de lo que sería la visita misma. Nos hablaron de varios conceptos y sucesos que vemos como normales y definitivos en nuestra vida pero que en realidad son parte de nuestra construcción social y no sólo son perjudiciales, sino que hasta la fecha no habíamos reparado en el profundo giro que necesitamos hacer como sociedad y como humanidad.

Simplemente con cambiar la definición de tolerancia a: la armonía de las diferencias que involucra respeto, aceptación y diversidad la actitud pasiva de aguantar y soportar, se transforma en un interés por el prójimo que resulta en olvidar prejuicios y darnos la oportunidad de conocer lo que es distinto a nosotros.

Nos parece muy acertada la curaduría de la exposición temporal, puesto que comienza con la sección de Memoria, con el Holocausto, que es el caso de genocidio más conocido para nosotros; posteriormente expone de manera más breve los otros 6 casos que nos sorprendieron mucho, por la diferencia de lugares y sociedades en las que han sucedido, desde los países más avanzados en la modernidad y educación, hasta las tribus de Ruanda o los obreros de Camboya. La segunda sección se basa en la Tolerancia lo cual es esencial para recuperar los ánimos y la esperanza después de recordar las atrocidades que ha cometido la humanidad. Es primordial el enfoque que le dan a los casos de discriminación en nuestro país, en las redes sociales que todos utilizamos, así como a historias cotidianas con las que todos estamos en contacto. Esto nos habla directamente a cada uno de nosotros, haciéndonos protagonistas de este escenario en lugar de observadores de un museo. Es esencial que reconozcamos que somos parte de los problemas que aquejan y dañan a nuestro país y que entendamos las acciones que podemos adoptar para cambiar nuestra cultura.

Un aspecto importante que comprendimos fue la definición de cultura: las distintas formas de convivir en un grupo de seres humanos. Esto nos deja claro que nadie es más culto o inculto, sólo somos diferentes. También es importante saber que la cultura se transmite de generación en generación pero no por eso es definitiva; nos toca a cada uno transformar los aspectos negativos que creemos que son parte inherente de nuestra cultura.


Creemos que el museo tiene una estructura increíble que realmente transmite un mensaje muy directo a quienes lo visitan y que no es dirigido para un sector en particular, sino que todos los seres humanos debemos adoptar la tolerancia a nuestras culturas y de la misma manera, no olvidar el pasado para de esta manera reconocer nuestros errores y poder trabajar a partir de ellos como parte de la comunidad Centro, así como en nuestras vidas personales y en nuestro país.